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Las rabietas

Como todos conocemos, las rabietas en los peques van siendo más o menos habituales llegado determinado momento en sus vidas, suelen aparecer sobre los 2 añitos de edad y tal como vienen suelen desaparecer a medida que van madurando.

Las rabietas normalmente vienen desencadenadas por una frustración y se suelen manifestar con una explosión de rabia, gritos y llanto aparentemente incontrolables, no obstante podemos ayudar a gestionarlas de la mejor manera posible siguiendo unas pautas genéricas, que facilitarán su desaparición más rápidamente.

Ante todo se debe proteger tanto al niño, como a las personas y objetos a su alrededor, evitando en todo momento golpes y movimientos violentos que puedan ocasionar daños, ya que una vez pasada la rabieta reforzará el convencimiento de que no son una solución a seguir, para ello bastará con que lo apartes de los lugares conflictivos en ese aspecto.

rabieta

Qué hacer ante una rabieta.

Mientras dure la rabieta, el niño está fuera de toda razón, evita generar discusiones pues no sirven de nada.

Sabemos que el enfado y los gritos son muy desagradables e impiden que el niño te escuche, de la misma manera generan nerviosismo que puede llevaos a que vosotros mismos también os enojéis y gritéis, es muy importante mantener la calma para que esto no ocurra pues son actitudes que se retroalimentan y pueden generar un bucle de difícil solución.

Debéis manteneos firmes y no ceder ante la exigencia del niño, si se ha enojado porque no le permitíais bajar al parque, deberíais continuar esa misma idea una vez que se calme. Tampoco es una solución castigarle por su rabieta ni recompensarle específicamente con algo una vez que cese, simplemente seguir la rutina de la misma manera en que la teníais programada antes de la rabieta.

No permitáis que el niño detecte preocupación en vosotros por la posibilidad de la rabieta, esto le pondría en una posición en la que usar de manera premeditada las rabietas como una herramienta habitual para conseguir lo que se proponga.

La clave principal para tratar una rabieta cuando ya se ha manifestado, aunque no sea nada fácil conseguirla, es no darle importancia alguna (aparente) en el transcurso del día e ignorarla en la medida de lo posible.

Entender cuanto antes que la rabieta es una necesidad por parte del niño, y no una treta para simplemente conseguir lo que pretende, ayudará a comprender mejor sus sentimientos y permitirá prevenir y encauzar esos momentos para que no se vuelvan a generar.

Por último, debemos evitar en la medida de lo posible el “no” rotundo y argumentar siempre que podamos y de la manera más sencilla y comprensible para el niño esa negativa.

Las rabietas desaparecen con la edad.

Con la edad llega un momento en que el niño puede gestionar mejor sus frustraciones, y la aparición del lenguaje será un pilar fundamental para que desaparezcan esas situaciones de rabieta. El niño se siente más autónomo a la hora de comunicarse y sus peticiones ahora son más claras. También la evolución y la madurez del niño para entender las cosas le harán comprender la manera en que expresar sus peticiones adecuadamente y sin necesidad de pasar un mal rato con una rabieta que no lleva a ningún lugar.

Esperamos que estos breves consejos os ayuden y que os sirvan para tener una idea un poco más clara de cómo manejar esos momentos de rabia de los más peques.

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