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El periodo de adaptación

Como todos los años llega la hora de afrontar el comienzo de un nuevo curso escolar, que en la mayor parte de los casos en las guarderías es el primero en la vida de los niños, con lo que ello conlleva a nivel primordialmente emotivo, un proceso que en Luna llevamos a cabo todos los años con el llamado periodo de adaptación, pero, ¿en que consiste este proceso que tanto parece afectar a los más peques?

La incorporación del niño a la Escuela Infantil supone la separación con las principales personas con las que ha establecido el apego, por lo que se hace indispensable cuidar al máximo este momento y hacerlo de la manera más natural y menos traumática que sea posible con un periodo de adaptación, en el que cada niño necesita su espacio y su tiempo para entablar confianza con el centro, las educadoras, y los demás compañeros con los que compartirá unas horas a la semana.

En este proceso, las educadoras nos esforzamos en transmitir seguridad pero sobre todo mucho afecto, adaptando en todo momento juegos que vayan encaminados a que tomen contacto con el aula y con los compañeros, familiarizándose con los diferentes materiales, objetos y mobiliario, preparados específicamente para crear un espacio muy atractivo y agradable en el que desenvolverse con confianza.

En este periodo de adaptación, los objetivos que prioritariamente trabajamos con los niños son:

  • Conocer el aula y demás dependencias.
  • Manipular libremente juguetes y materiales.
  • Aprender a relacionarse con los compañeros.
  • Adaptarse poco a poco a las rutinas del aula.
  • Establecer lazos afectivos con las educadoras.
  • Conocer los nombres de la educadora y los compañeros.
  • Explorar libremente el aula con confianza y tranquilidad.
  • Adaptarse progresivamente al nuevo entorno sin miedo y sin ansiedad.
  • Crear un clima positivo de afecto y seguridad que los apoye emocionalmente.
  • Conseguir el mayor grado de confianza entre padres, niños y docentes.

En cuanto a los papás, es lógico que en este periodo de adaptación aparezcan sentimientos contradictorios, pero es muy importante estar convencidos de los beneficios que la escuela infantil aporta a sus hijos y así, entre todos, ayudar a que los niños descubran un nuevo lugar de juego y aprendizaje en el que relacionarse con sus iguales.

Así pues debemos implicarnos conjuntamente para organizar, en la medida de lo posible y de manera progresiva, la incorporación del niño a la escuela, intentando graduar al máximo la estancia del niño en el centro, primordialmente en los primeros días, para favorecer al máximo la completa adaptación del niño.

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