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El comedor en la guardería

El comedor en la guardería es un marco ideal para aprender a comer. Además del trabajo que realizáis los papás en casa, desde Luna ponemos todo nuestro empeño en educar con conductas sanas para que vayan aprendiendo desde muy pequeños.

Os damos una breve visión general, a grandes rasgos, de cómo trabajamos con los peques en ese momento del día que tanto os suele preocupar y por el que tanto nos preguntáis.

  • Sentados en la mesa, los peques aprenden la normas más básicas de comportamiento social en armonía con los demás compañeros: estamos sentaditos, esperamos a que nos sirvan, comemos y respetamos a los demás.
  • Es importante establecer unas normas para todos; no gritar, subir los pies a la mesa, tirar la comida, etc. En el centro existen unas normas que todos los peques deben seguir y respetar, y en el momento de la comida se continua como una actividad más en el día.
  • Sabemos que los peques nos tienen como referencia, por lo que somos consecuentes con esas normas marcadas y damos ejemplo, si en la comida les indicamos que no chillen gritando les estaríamos enviando un mensaje equivocado para nada positivo.
  • El ambiente en el momento de la comida es primordial, somos pacientes y generamos un momento tranquilo y relajado que favorece el apetito y anima a que los peques terminen sus platos por sí mismos, sin prisas pero sin distracciones, que saboreen los alimentos y los valoren, eliminando las prisas evitamos los vómitos y los “bolos” de comida tan habituales en estas edades.
  • La rutina en el momento de la comida genera seguridad en el niño, establecer una hora fija y un entorno conocido predispone para comer mejor. Del mismo modo, alargar este momento podría llegar a ser aburrido, por lo que habitualmente son suficientes entre 25 y 35 minutos para comer. Este tiempo se va ajustando gradualmente, requiriendo más tiempo al principio para que el niño vaya cogiendo el ritmo adecuadamente.
  • Evitamos siempre las conductas negativas en la mesa, nunca se ha de forzar a un niño a comer ni condicionarle con castigos si no se termina el plato. Las conductas siempre son positivas favoreciendo la confianza entre el niño y la educadora, de esta manera podremos guiar el momento de la comida desde una perspectiva constructiva, evitando que ese momento sea desagradable y genere angustia en el futuro que haga rechazar sistemáticamente la comida.

Esperamos que este breve artículo os de una idea más clara de cómo trabajamos con los peques en el comedor de la guardería.

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